En el crepúsculo de mi existir,
llegando con toda la vida al hombro,
y las arrugas de mis errores en el corazón,
me pregunto:
¿A que jugué en todo este tiempo?
¿Qué hice por mi compañero el prójimo?,
aquel que no me conoce, que no me ha oído,
que no me ha dirigido ni el saludo,
aquel relegado de mi vida,
porque no vino a mi.
Sin embargo,
no es así; yo no fui donde estaban,
yo me quede corto de tiempo, de ganas, de amor,
es más; siempre me quedare corto de todo,
porque tiempo para mi falta,
y para otros, ni se diga.
Si tan solo pudiera dejar el egoísmo
en un rincón del armario de ropa que no uso,
y vestirme a diario con la solidaridad común,
mi bolsa de vida ahora fueran más pesada,
más mía, más tuya, más de todos,
porque no hubiere vivido solo,
no hubiese sido uno,
hubiere sido muchos,
y muchos hubiesen sido yo.
Ahora que estoy por viajar por el mundo,
hoy que seré cenizas y polvo,
volaré,
y quisiera vivir y amar
como nunca lo hice,
pero,
no puedo,
mi bolsa vacía me aqueja,
me tengo lastima,
ya que ahora que no tengo cuerpo para usar mi ego,
y que, por fin me desvestí,
tampoco tengo manos para ayudar y amar.
(Álvarez)
llegando con toda la vida al hombro,
y las arrugas de mis errores en el corazón,
me pregunto:
¿A que jugué en todo este tiempo?
¿Qué hice por mi compañero el prójimo?,
aquel que no me conoce, que no me ha oído,
que no me ha dirigido ni el saludo,
aquel relegado de mi vida,
porque no vino a mi.
Sin embargo,
no es así; yo no fui donde estaban,
yo me quede corto de tiempo, de ganas, de amor,
es más; siempre me quedare corto de todo,
porque tiempo para mi falta,
y para otros, ni se diga.
Si tan solo pudiera dejar el egoísmo
en un rincón del armario de ropa que no uso,
y vestirme a diario con la solidaridad común,
mi bolsa de vida ahora fueran más pesada,
más mía, más tuya, más de todos,
porque no hubiere vivido solo,
no hubiese sido uno,
hubiere sido muchos,
y muchos hubiesen sido yo.
Ahora que estoy por viajar por el mundo,
hoy que seré cenizas y polvo,
volaré,
y quisiera vivir y amar
como nunca lo hice,
pero,
no puedo,
mi bolsa vacía me aqueja,
me tengo lastima,
ya que ahora que no tengo cuerpo para usar mi ego,
y que, por fin me desvestí,
tampoco tengo manos para ayudar y amar.
(Álvarez)
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